En toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil. A través de su acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material.
(Deepak Chopra)
La palabra de un ser humano es un gran valor; que junto con nuestros actos determina las dos únicas formas de demostrar nuestra honradez, honorabilidad y/o dignidad.
Mi palabra es una fuerte cadena que me une al acto convenido. O al menos es mi firme pretensión.
La teoría nos dice: "La Promesa es un contrato por el cual una de las partes, o ambas, se obligan, dentro de cierto lapso, sea por el vencimiento de un plazo o por el cumplimiento de una condición, a celebrar un contrato futuro determinado. La promesa es un contrato autónomo o preparativo de lo que será un acto definitivo."
Ultimamente me retumba en el cerebro aquellas promesas que lograste salieran por mi boca, (es una deuda contraída). Aquellas en las que se apostillaba "pase lo que pase", "hagas lo que hagas".
Pues bien... aquí estoy y seguiré estando por si quisieras saldar la cuenta contraída que no se apostillará el recurso "no ha lugar" si así lo estimaras.
Porque las palabras deben tener valor. Deben seguir enraizadas sople el viento que sople.


3 comentarios:
¿Y por qué me da a mi que la Navidad te ha traído recuerdos de tiempos pasados que quedaron difusos en el camino?... Pensándolo bien no tiene porqué ser malos, ¿lo son?. Aunque la gran pregunta que me surge es ¿esperas respuesta de la otra parte contratante, o es un necesario desahogo?.
Hoy utilicé tus palabras para empezar mi entrada, espero que no te haya molestado (ya sé de sobre que no, pero no está de más que se note que fui a colegio de monjas).
Un beso y por si no nos leemos, feliz año nuevo!
Mi estimado Kelevra; no creo que sea la navidad lo que me ha traido estas reflexiones; más bien lo que reflejo es fruto de un gran cambio en mi vida que creo se nota en este blog.
No, no espero nada de la parte contratante al escribir esto, sobre todo porque ni sabe que existe este espacio.
Son inquietudes internas que se producen por eso mismo que revelo.
Pretendo que mi palabra "vaya a misa"; siempre; quiera o no, debo hacerme responsable de ellas así como de mis actos, y he dicho pretendo que como todo ser humano no soy perfecta (tampoco lo pretendo porque jamás lo conseguiría), pero para mi bienestar interior hay cosas por las que me debo esforzar, y el cumplimiento de la palabra mía y de los demás, es una de ellas.
¡Ala! otro rollo más que te solté.
Besos, sonrisas y abrazos.
Publicar un comentario