Me dices... Todo está en tu mano.
Y pienso... Cuatro manos hacen más que dos.
No puedes dejar en mí toda la responsabilidad de la buenaventura. ¡No!.
¿Que significa eso? ¿El cambio, impulso, brío y ánimo deben ser mios?. ¿Incluso el olvido?.
¡Sí!. ¡Sí!. Sé lo que me vas a decir.
Los errores de cada uno son los primeros. Cuantas veces me dijiste eso mismo.
Pero el caso es...Pero el caso es...
Que siempre terminas con el mismo discurso. Yo también pero... ¡Tú!, ¡Tú!, ¡Tú!.
Siempre terminas en lo peor de mí.
¿Que precio he de pagar?, ya lo sé, la rendición total y tal vez ni con esas.
¡ Nunca ! estás satisfecho.
¿Y sabes que es lo peor de todo?. Que tengo miedo de sincerarme porque intuyo sería el peor de los caos. Armagedón.
Sospecho que la esperanza se perderá.
Y seguimos igual... Todo está en mis manos.
Pero...
El espejo y el vácio es para ambos.
La esperanza es una forma de postergar la vida. Todo deseo es una manera de postergar la vida, y todas las creencias son trucos que te permiten seguir evadiendo lo que es y pensando lo que no es. (Osho)

1 comentario:
¿Miedo a sincerarse?... eso no suena bien. La verdad es que no suena bien ninguna de esas preguntas que lanzas al aire y que creo que sabes perfectamente la respuesta pero, o bien no la quieres ver, o intentas encontrar otra que conduzca a otro camino.
La moraleja es cierta, evadirse no es vivir.
Un saludo.
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